Cómo hacer pan casero… ¡en casa!

El mes pasado asistí a una master-class (vaya nombre que le estamos dando a la típica clase de formación de toda la vida!) de mi gran amigo Ivan Plademunt, que regenta el restaurante que lleva su apellido y ofrece unas maravillosas jornadadas de show-cooking (otro “palabro” para decir que nos enseña lo que está cocinando), en las que aprendí a hacer pan. La clase estuvo impartida también por epicúrratelo (Gracias!).

He de deciros que esta jornada me cambió la vida de una forma drástica, disrruptiva, emocionante…

Sí… pan… El pan de toda la vida… el que estamos acostumbrados a comprar en la panadería de la esquina por apenas 50 céntimos, aunque más sabroso, consistente y sin sustancias “raras” que no conocemos. Pues ese mismo pan, mucho más sabroso, casero y sin aditivos ni conservantes, es el que hago todos los fines de semana (que puedo) en casa desde hace un par de meses para agasajar a mi esposa e hijas con unas estupendas tostadas o para acompañar a una salsa de, por ejemplo, boletus con presa ibérica y salsa de ostras (Hummm…. Suena bien… ¿Verdad?).

Pues pongámonos manos a la obra, que es sencillísimo… ya veréis!.

Ingredientes:

-500 gramos de harina de fuerza (ya sabéis que yo compro en Mercadona: es la harina que pone “de fuerza” y tiene las letras rojas).  

– Una porción de levadura fresca “levital” de 25 gr. La encontraréis, normalmente, en la sección de lácteos de cualquier supermercado. En Mercadona (lo siento… otra vez sale a la palestra), está al lado de la mantequilla, en la sección de yogures.

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– 300 gramos (o mililitros, que es lo mismo) de agua.

– 10 gramos de sal. Aproximadamente una cucharadita.

Y ¡Nada más!… así que… manos a la obra (o a la masa, jejeje)…

ELABORACIÓN:

  1. Coge un bol grande donde puedas mezclar todos los ingredientes.
  2. Pon en el bol los 500 gr. de harina de fuerza y desmenuza los 25 gr. de levadura fresca
  3. Añade los 10 gr. de sal, intentando que no tome contacto con la levadura fresca, pues la sal y la levadura no se llevan muy bien, es decir, que el efecto que queremos conseguir de elevación de la masa con la levadura, puede verse mermado si la sal la añadimos junto con la levadura.
  4. Añade los 300 ml. ( o gramos) de agua.
  5. Con la ayuda de una espátula (yo uso una “lengua de gato”), vamos mezclando los ingredientes en el bol hasta que consigamos una masa compacta.
  6. Amasamos en tandas de 10 minutos dejando descansar la masa unos 10 minutos entre amase y amase.
  7. Cubrimos con un paño de lino o algodón y dejamos descansar la masa unos 30 minutos para que la levadura haga su efecto y doble (al menos) su tamaño. Puede ocurrir que, si tu cocina está fría, la masa no dobla su tamaño, como me ocurre a mí. En este caso, calienta el horno a 50º y mete la masa cubierta por el paño durante esos 30 minutos. Éste es, quizá, el paso más importante, por lo que debes poner cuidado y paciencia para conseguir que la miga esté esponjosa.

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    Así es como queda la masa tras 30 minutos a 50º en el horno. notarás que su aspecto cambia radicalmente y que la levadura ha formado burbujas gaseosas. También el olor te cautivará, pues es tremendamente característico.

  8. Introducir en el horno a 220 grados, que debe estar previamente precalentado a esa temperatura.
  9. Hornear durante 20 minutos a 220 º. Al principio y a la mitad del horneado, echad un vaso de agua sobre la base del horno… sin miedo!… no os preocupéis por las consecuencias… no pasa nada!. Ésto hará que la corteza de vuestra hogaza esté crujiente.
  10. Cuando terminéis esos 20 minutos, dejad la masa durante otros 20 minutos bajando la temperatura del horno a 200º
  11. Sacar el pan del horno y dejarlo enfriar en una rejilla.

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Y… Voilá!… Ya tenéis vuestro pan recien hecho!.

Espero que disfrutéis del sabor, textura y frescura de éste pan.

Bon Profit!

¿Cuándo tomará consciencia la Red?

Èsta es una pregunta que me estoy haciendo desde hace bastante tiempo. ¿Podrá la Red (tal y como la conocemos ahora), tomar consciencia de su propia existencia y, por tanto, poder relacionarse con el ser humano?.

Es decir, ¿Podrá la Red convertirse en un ente consciente de su propia existencia y que pueda interactuar con el resto de los seres conscientes que poblamos la Tierra?

Puffff!!!… Pregunta extremadamente difícil de responder…

Según los estudios que todos conocemos, el ser humano utiliza el 10% de su capacidad cerebral para obtener lo que todos denominamos “consciencia”, que es algo que nos permite tener un pensamiento propio de ser únicos en el universo que conocemos actualmente y que creemos nos permite ser entes inteligentes.

Suponiendo que un cerebro humano pueda almacenar 100 Terabytes de información, la red está actualmente en aproximadamente unos 50 Terabytes, lo que pronostica que, al ritmo actual, la Red tomará consciencia en, aproximadamente, cuatro años.

Por tanto, estemos preparados para la siguiente generación de “seres inteligentes” que puedan pensar por sí mismos. Es posible que tengamos que modificar los libros de texto de nuestr@s hij@s para incluir un nuevo tipo de “ente” consciente con el que tengamos que relacionarnos en nuestro día a día.